Naftalina y su álbum (jocosamente) conceptual

(Imagen cortesía de sangrepesada.blogspot.com)

En esta ocasión me corresponde escribir acerca de un disco que me ha parecido hilarante a la vez que me ha dejado pensando sobre la música contemporánea en México.

El grupo mexicano de rock Naftalina, formado por veteranos del género cuya participación se remonta hasta la década de los 1950, publicó en 1987 el disco “Historia del rock de aquí de México”. Se trata en toda la extensión del término de un álbum conceptual, ya que de principio a fin se ocupa del desarrollo de varias ideas que son la guía de todas las canciones. En una panorámica del género a lo largo de 30 años se describe como una generación entera de rockanroleros estaba entrampada entre el amateurismo y la imitación, aún cuando no carecían por ello de entusiasmo por la música.

Aunque el tema del álbum pueda parecer con esa descripción engorroso y solemne, la gran sorpresa para un servidor al oír cada canción fue descubrir que estos músicos, participantes de esa historia, encontraron en el humor la herramienta para ejercer la autocrítica.

Dado que la historia del género en México consiste en una infatigable cadena de imitaciones, plagios, homenajes de grupos estadounidenses e ingleses (“fusiles” en el habla popular de México, Distrito Federal), la estructura de todas las canciones es semejante: se toma la música una canción conocida y se le pone una letra que le quede, aunque sea a fuerzas.

Puede sonar exagerado a algunos, pero creo que este disco es el testamento de toda una época del rock mexicano.

En palabras de Naftalina:

Me hice la ilusión

De ser muy chingón

Pero fui un bolsón

Me faltó un montón

De imaginación

Fusilándote

Fusilándome

Fusilando a todos

Sin saber por qué

Me hice la ilusión

De ser muy chingón

Pero fui un bolsón

Me faltó un montón

De imaginación

Pero fui un bolsón

Me faltó un montón

De imaginación

Pero fui un bolsón

Me faltó un montón

De imaginación

Pero fui un bolsón

Me faltó un montón

De imaginación

Me faltó un montón

De imaginación

Me faltó un montón

De imaginación

Me faltó un montón

De imaginación

Me faltó un montón

De imaginación

Esta canción se llama “Rock del fusil” y lleva la música de “Every Breath You Take”, a su vez un éxito de The Police.

Me queda la duda:

¿El rock mexicano de verdad ya rebasó esa etapa de plagios? ¿O es que los músicos actuales son cada día más arrogantes, dándoselas de originales aunque lo que hacen dependa de las ocurrencias de cualquier gringo de rango medio?

Se me hace que este álbum no es tanto un testamento.

Mas bien parece una vigente declaración de principios.

P.D.:

Se puede encontrar más información relativa a este disco en el sitio
sangre pesada (de tocho un pocho), sitio pleno de datos acerca del rock mexicano.

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Ya no veo tanta tv después de todo

Aclaro que sigo viendo varios programas, pero ya no tengo tan grandes pretensiones de poner doctos comentarios al respecto en este lugar; ya hay muchos comentaristas que pululan por la red, algunos con mayor éxito que otros en sus juicios, pero todos cautivos en las redes de la actualidad.

Hay varios foros de internet donde uno que otro comunicador frustrado se apropia de los lugares creados por el esfuerzo de bienintencionadas personas para comvertir lo que puede ser una buena fuente de entretenimiento en el pretexto para la perorata inútil y sin fin que caracteriza a cualquier troll de mediano alcance.

De ahí proviene mi desinterés por el cotilleo televisivo, que dio su paso a su vez al abandono de esta bitácora.

Y sin el enfoque televisivo el título de este blog ya no funciona.

Podría dedicarme a poner entradas respecto a U2, pero me da flojera sumarme a lo que están haciendo miles de bloggers en este preciso instante.

Es una de las peculiaridades de este asunto de los diarios en línea: la tecnología está elaborada para darle relevancia a esa persecución interminable e inútil de la actualidad.

Ese ritmo vertiginoso de escritura no es para mí. Yo no quiero competir con la CNN; quienes así actúan, reproduciendo las noticias relevantes día a día (yo hice algo por el estilo por algún tiempo, conste), pasan por gente informada pero para mí no son sino esclavos, a menos que tengan un marco conceptual que les permita discriminar de entre lo que es relevante y lo que no.

Hay quienes lo logran; la mayoría no lo hace. Yo intento buscar lo que más vale antes de atiborrarme de insignificancias de los Simpson o de las novedades sobre la industria discográfica (¡No a la SGAE!, blah, blah).

El internet es una gran enciclopedia si se sabe emplear; pero uno tampoco se va a poner a recibir toda la nueva data generada a cada instante. ¿Cómo se logra eso? Con cultura, con conocimiento que se obtenga de otros lugares además de las terminales.

Es sorprendente como se transformó una herramienta que posibilitaba el acceso al conocimiento a muchos en otro medio para el consumo. Eso es lo que espera el poder de nosotros: que seamos sólo consumidores, no seres libres.

He ahí el quid de este asunto: ¿como aprender a vivir la era de la información para crecer, para aprender a ser libre? ¿Cómo escapar, insisto, a esa trampa que nos convierte en instrumentos del poder, viviendo los anhelos que se nos coloca desde el exterior en nuestras mentes?

No lo se. Ya veré como le hago.

Tal vez continúe poniendo algún mensaje esporádicamente, acerca de trivialidades de mi interés. Aunque mis otras bitácoras pueden cumplir ese cometido.

Pero trivialidades de mi interés, no lo que se le haya ocurrido comentar al fulano de algún sitio porque es el tema actual.

Por eso no me interesa YouTube, ni las cadenas de correo.

Quizás me mude a WordPress. Quizás abra un servidor propio.

Así que anuncio que, salvo que encuentre otro gran aliciente (los pitufos, alguna buena película vieja, que sea de relevancia para mí aunque a los otros les suene anticuado o simplón, lo cuál me vale muy, muy poco), declaro suspendido este sitio hasta nuevo aviso.