Mi primer acceso a la red

Debe haber sido en 1997.

Seguramente desde hace ya varios años en México D.F. había quienes accedían de manera frecuente a la WWW, pero yo no formaba parte de dicho segmento de la población. Mis experiencias con ordenadores se limitaban al uso del editor de texto del MSDOS, a cambiar de nivel en el árbol de directorios, y al uso del glorioso WordPerfect 5.1 para DOS.

Desconocía qué era eso del Internet.

No había accedido a la red de redes, ni había visto siquiera un monitor con esa clase de maravillas que ya desde entonces se proclamaban: ¡información de muchas fuentes a lo largo del mundo!

Y contratar internet en el hogar a unos veloces 33 Kbs aún significaba pagar tarifas privativas, que no estaban por el momento al alcance de un servidor.

Por esa razón un día que estaba lleno de curiosidad fui con un amigo a un local de computadoras que estaba por el metro Ferrería, frente a una escuela vocacional (colegio de nivel bachillerato).

Me he cuidado de decirle a dicho establecimiento “Cibercafé”, debido a la ausencia de otra cosa que no fueran computadoras. Parecía aquel lugar la bodega donde se guardaban no hace mucho los suministros de alguna oficina.

Recuerdo haber pagado 1 hora de internet a 30 pesos mexicanos (para 2007 ya se cobra 5 pesos por una hora). Abrí entonces el navegador, el flamante Netscape Navigator 3.04. Sin embargo, llegué al primer obstáculo para disfrutar del servicio:

no sabía qué páginas visitar.

Le pregunté a la joven encargada de la bodega de suministros adaptada a centro de cómputo:

-¿Cómo entro a Yahoo!- inquirí. En algún lado había ya oído el nombrecito de ese portal.

-Permíteme-, dijo mientras se acercaba al teclado e ingresaba instantáneamente la dirección en la barra de direcciones del navegador. -¿Quieres ver algo en especial?- dijo la encargada.

-Sí, páginas de grupos.

Me dirigió al directorio de Yahoo, y debido a eso acabé viendo un sitio que traía fotos y letras de canciones de Silverchair (¿o es Silver Chair? No recuerdo y tengo flojera de dar un googlazo ahora mismo).

Se me quedó el nombre de esa banda, pero he de admitir que no conozco o recuerdo una sola canción de ellos.

El resto de la hora (ya a estas alturas llevaba 40 minutos de mi tiempo pre-pagado) me la pasé contemplando cómo tardaba en bajar una página de Collective Soul (de esos si recuerdo el nombre de un par de canciones, que quede claro).

Término mi tiempo y partí de aquella bodega.

Sí, no sabía absolutamente nada de navegar en la red, pero la razón es evidente: no tenía acceso cotidiano a ese servicio.

Además, ahora que lo recuerdo, todavía no tenía computadora.

En fin, ya llegaría el tiempo de conocer mejor el uso de esas tecnologías.

P.D.:

Las canciones de Collective Soul cuyos nombres conocía son “December” y “Shine”.

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