OK, Radioactivo tiene un gran mérito. El síndrome de Brozo: te hago reír, luego te digo que pensar. ¿Eres libre?

Su producción era excelente.
Eran muy graciosos, la mayor parte del tiempo.
Hacían especiales sobre temas de interés.
El programa de Jordi Soler era una joya de lo lindo que estaba hecho.

Pero eran graciosos casi la mayor parte del tiempo.

Otras veces, los locutores tomaban una actitud al aire de “nada vale la pena más que nosotros” en el dial, y querían vender esa actitud como la gran cosa.

Esa estación era buena en cuanto a los promos chistosos, pero luego se la creían, y ya tomaban un airecillo de locutor opinalotodo cuando su talento principal eran las bromas, sólo eso.

Se divertían. Eso es un gran avance en una radio que luego peca de solemnidad. Pero eso no convierte a nadie en líder de opinión, pues ya estamos en otro asunto: el síndrome de Brozo.

Ni Brozo ni Olallo Rubio tienen la culpa, en todo caso. Ellos hacen lo que se les viene en gana hacer -aunque la comparación, ahora que lo pienso, no es precisa: Brozo, últimamente, hace lo que le viene en gana hacer a sus patrones por lo visto.

Quienes los toman como líderes de opinión en realidad han de ser quienes no son capaces de expresarse por sí mismos, por su cuenta: necesitan quien los guíe. ¿Serán libres?

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Yo creo que:

“La música actual no es original, y musicalmente es mediocre”.

“El hip-hop y toda la palabrería gangsteriles impulsado más por razones corporativas que por su mérito musical y artístico: ¿cómo se puede ensalzar la miseria y la violencia de los ghettos?”

“Lo que llaman ahora punk no es punk, lo alternativo no es alternativo, lo irreverente no es irreverente y lo rebelde, pues Rebelde es una telenovela…”

“El público de la música actual es ignorante: no sabe nada de música, sólo conoce las canciones que salieron ayer y cuando escribe en internet lo hace sin la más remota idea de como redactar y escribir sin faltas de ortografía; es discriminador creyéndose irreverente; está compuesto de seres ridículos, que confunden inteligencia con cualquier obscenidad o simpleza, mientras suene bien, fuerte y con muchos efectos de sonido”.

“El público de la música actual extraña Radioactivo, y piensa que Olallo Rubio fue grandioso”.

De entre todos estos cambios en lo que se programa en la radio desde que se cerró Rock 101, una cosa me disgusta particularmente: que ya a cualquier rolita vieja le digan clásico. Esa costumbre la empezaron en Radioactivo, la siguen en Reactor 105, la cultivaron con éxito en Órbita, la imitaban irremediablemente en Óxido, la trataron de terminar en La Pantera, y parece que se ha quedado para mal. ¡Zaz! Un público sin cultura está a dispuesto a creer que cualquier rolita de Café Tacvba es clásico, porque no conoce nada mejor.

Combate la ignorancia. Lee un buen libro. Escucha un buen disco. Y si no sabes, pregunta a alguien que sepa, pero no a esos perpretadores de Radioactivo…

LOL

P.D.:

Lo mismo para Reactor 105…

postdata wikipédica:

¿adivinen quien es tv_insomne?

Mi experiencia sobre Rock 101

Rock 101 fue una estación de radio que desde la ciudad más grande del mundo, México (flamers, absténganse: así decía la publicidad de la misma) transmitía las 24 horas del día puro, total y absoluto Rock… 101.

Se creó en 1984. Yo la escuché esporádicamente desde entonces hasta que la cerraron, cambiándola por una estación más pop que otra cosa. La escuchaba en un principio porque mi hermana mayor la oía; tiempo después, yo la sintonizaba por mi cuenta.

Lo que más me gustaba de Rock 101 era que los domingos, a partir de las 10 de la mañana, se programaba rock “clásico”, lo cual tenía un sentido claro: un clásico es una obra que es ejemplar, relevante, digna de admiración, modelo a seguir u obra cumbre, o todo eso junto. Cada canción que se ponía en ese horario cumplía con esas características, y además, por la costumbre que ahí tenían de “rotular” las canciones con una rúbrica (voz en off que decía el nombre de la canción, el intérprete, el álbum en que se incluía y algunas cosas más que servían a modo de contextualización de la misma) ese horario de la radio era prácticamente una escuela del rock. O así yo la consideraba, pues gracias a esos domingos conocí muchísima música, por lo cual estoy muy agradecido con los programadores.

Yo no era un radioescucha constante de esa estación, he de confesar. Creo que pasé más tiempo, lo confieso, escuchando WFm o Stereo 97.7 (estaciones nada rockeras, lo sé, lo sé, soy un blasfemo), pero mis recuerdos del 101 son vívidos. Por lo tanto, no supe mucho de las grillas entre el personal de esa estación, así que no tomo partido entre las facciones pro Luis Gerardo Salas o pro Jordi Soler (aunque a este último lo tengo más presente), por citar una polémica.

De la música que más se me quedó en la memoria, puedo hacer un memo veloz:

* “Angel”, de Everything But The Girl. Me jacto de haber conocido a esa banda 10 años antes de “Missing”.
* U2, con “Pride (In the name of love)”: fue la primera canción que oí de mi grupo favorito.

De entre las clásicas, están:

* Leonard Cohen. Oh, como me gusta la música de Cohen. Primero oí “Suzanne”, y quedé cautivado cuando lo oí en un principio, sin saber hablar inglés; me sirvió como estímulo para aprender ese idioma, y cuando supe lo que realmente decían sus canciones, quedé fascinado.
* Frank Zappa. “Watermelon and The easter haze” fue una revelación para mí, muchísimos años antes de que Lynn Fainchtein malbaratara esa catedral para ponerla en el soundtrack de “Y tu mamá también”.
* “Aqualong”, de Jehtro ‘Tull. Fabuloso. Para mí era tan importante los domingos como la misa para un católico practicante.
* Carole King. Amo la música de esa mujer. Y no tengo temor de admitirlo
LOL
* Joy Division. Su música es estremecedora, fascinante. Nada de medianías, ¿cómo negarse a Ian Curtis y su vida en vilo en cada canción?
* “Stairway to Heaven”, de Led Zeppelin, probablemente la canción más grande de todas las de la programación del 101.
* Pink Floyd. Gracias a esos domingos, me enteré de que esa banda era miles de galaxias más que el ladrillo en la pared.
* Bauhaus, con “Bela Lugosi’s Dead”: aunque no entré en el mundillo oscuro, esa canción era y es genial.

Hay tantas canciones que iré recordando y poniendo en mi blog…

Sin el ánimo de ser pedante, estoy casi seguro de tener un buen gusto musical, y en grande medida se lo debo a los programadores de Rock 101.

¡No gracias a Radioactivo!

LOL

¿El futbol es mejor por televisión? Violencia en los estadios de México. Hugo Sánchez estúpido. Muerte en el Jalisco.

Desde hace muchos años ha habido violencia en estadios en México. El desinterés o la mera complicidad de autoridades, empresarios, medios de comunicación e incluso ex-jugadores irresponsables, ha permitido que se implante ese tipo de conducta en esos escenarios, y se hace parecer que las cosas han de “ser así”, como si no hubiera otra forma.

No hay policías suficientes, y hay una impunidad atroz dentro y fuera de los escenarios deportivos. Cualquier pandillero se esconde entre sus compinches después de cometer cualquier felonía, dentro y fuera de los estadios.

Los medios se ponen esquizoides en este asunto. Por una parte, condenan los actos graves de violencia que ocurren ante las cámaras, en medio de las transmisiones, tildando de delincuentes a quienes los perpetran, pero están dispuestos a premiarlos con reconocimiento público al aire, calificándolos a conveniencia como “aficionados ejemplares” cuando así conviene. Pareciera que sólo les parece relevante mostrar a esos contingentes de jóvenes varones uniformados que saltan como locos durante dos horas, y eso no deja de ser sospechoso. Esa euforia desenfrenada, ¿es normal en un mero espectador? Esas hordas que remiten irremediablemente a grupos fundamentalistas o fascistas no pintan bien… ¿Cómo puede un grupo de gente dedicarse a viajar a tanta ciudad tiene estadio de futbol para apoyar a “su equipo” sin trabajar? ¿Cómo se costean sus gastos?

Hace algún tiempo, un diario mexicano refería que los integrantes de uno de esos grupos de aficionados estaba formado por delincuentes que operan en escuelas de educación media superior y superior de México. Los líderes de estas bandas delictivas
llevaban casualmente el mando de los grupos de animación, “porras” o “barras”, y el pago dado a sus esbirros eran boletos y prebendas dentro de los estadios, y fuera de ellos. Los delitos cometidos eran el tráfico de drogas a pequeña escala, tráfico de armas, lenocinio, robo, extorsión e incluso asesinato. Tales bandas delincuenciales prosperan bajo el amparo o la omisión de las autoridades escolares en este caso, de todo tipo a gran escala. Que aficionados ejemplares.

Los empresarios futboleros tienen un gusto extraño por tener los estadios llenos de estos delincuentes con camisas deportivas. Les ha de parecer que las tribunas se ven bonitas, aunque estos personajes suelen no pagar por su entrada a los estadios. Y los espectadores que van a estos lugares sin gozar de la protección de la turba están en riesgo, sin duda. Pero a los empresarios no les importa. Hay cervecerías detrás de equipos de futbol, y televisoras. Cada quien vela por sus intereses, claro, sin importarles un ápice nada más.

Esos medios suelen hablar de la pasión como la conducta que ha de tener un aficionado “de verdad”. Cualquier delincuente en busca de pretextos para atacar entiende, a raíz de una educación nula, que eso es sinónimo de violencia hacia los aficionados de otros equipos. Pero no caen en cuenta por tanta manipulación que no son más que espectadores, y son manipulables por el poder. “Pasión” significa inacción, inmovilidad, pasividad.

Y esos irresponsables que aseguran que la violencia es un problema traído por los sudamericanos: prefieren crear ese señuelo para distraer a los ignorantes, sin que les importe el impulsar la xenofobia por un precio tan barato. Nada justifica la xenofobia. Esas voces son lss mismss que proclaman a todo volumen que el futbol es sinónimo de nación, y es lo más importante del mundo. Ese exfutbolista engreído e ignorante que cautiva a sus iguales, Hugo Sánchez, se atrevió incluso a decir que había que “morir” por la camiseta del equipo de futbol de la liga mexicana; no es de extrañar que haya quien le crea.

Hoy se mató, o fue asesinado, un pobre diablo que fue al “Estadio Jalisco” de Guadalajara, dejando sin duda dolor y tristeza entre su familia, y sirviendo como un ejemplo de lo que el poder es capaz de hacer en cuestiones de seguridad en un espectáculo. Este acto servirá para que en los medios se reproduzca la mitad del discurso esquizoide, sin duda, para que todo siga como está. Eso si es pasión…

El futbol es un simple espectáculo, no vale más que eso. Uno se sienta a ver a otros tipos compitiendo, mientras se intoxica gastando unos pesos que hacen más poderosos a los cerveceros y los empresarios de la televisión, y a cambio de eso, si se está en los escenarios, se está a expensas de un grupo de delincuentes que van en grupos de más de cien. ¡Váyanse al demonio! Yo no vuelvo a ir a un estadio deportivo. Es la forma más insignificante y miserable de arriesgar la vida, pues vaya…

¿Quién ha visto que los espectadores de una película, obra de teatro o función de circo se pongan a pelear porque le van al payaso o al domador, al galán o al villano, y que esto se vea como normalidad?

Hay que estar así de manipulado, la verdad…

Obituarios de los Grammy’s 2007

En un show desangelado la mayor parte, con una producción errática y un ambiente que padece de gran solemnidad, he visto varias cosas rescatables:

El regreso de The Police: hicieron una versión de “Roxanne” que denota madurez y calidad.

Mary J. Blige es una gran cantante, mis respetos.

Pero el resto del programa me ha parecido desangelado, aburrido. La gente no se prendió siquiera con Shakira y sus caderas llenas de sinceridad…

Fueron premiadas como mejor disco del año las Dixie Chicks, lo cual pareciera que no es relevante fuera de Texas, Arizona y parte de Nuevo Mexico. “Crazy”, de Gnarls Barkley, con ritmo sincopado militarista, parecía una audición bizarra para American Idol. Hasta los Red Hot Chilli Peppers sonaron cansinos, con todo y su premio al mejor disco de rock del año.

Lo mejor de la noche fue la sección de obituarios, donde se conmemora a quienes fallecieron en el año anterior a la ceremonia de premiación.

En dicha lista hay nombres de artistas cuyo talento, fama y legado están muy por encima de lo que se puede esperar de la mayoría de ganadores del día de hoy:

Anita O’Day – Cantante de jazz, la mejor scatter femenina cuya voz era toda alegría.

Syd Barret – El primer disco de Pink Floyd estaba pleno del talento de este extraño y “mal viajado” ser .

Arthur Lee – La banda de la cual era líder se llamó “Love”. Este grupo no forma parte de la hagiografía psicodélica porque, debido a una cadena de eventos desafortunados, no participaron en grandes festivales como el Monterey Pop o el de Woodstock. Sin embargo, su álbum “Forever Changes” es una proclama acabada de la visión del mundo de la California del Flower Power, las degustaciones de ácido y la perspectiva nada fascinante de ir de vacaciones pagadas al sudeste asiático. Para muestra, lean las letras aquí, y busquen el audio con su preoveedor favorito. Ese disco es excelente.

Blly Preston – Tocó con los Beatles, tuvo un single exitosísimo llamado “Nothing for nothing” y sale en “Blues Brothers 2000”.

James Brown: revolucionó la música afroamericana al desarrollar el funk, lo cual es decir grandísima cosa.

Pero ninguno de ellos ya está vivo, y sólo hay Ludacris, Timberlakes, Chicks y demás músicos que son aburridísimos.

Si se van a desvelar viéndo este programa en México por Galavisión, háganlo bajo su propio riesgo.